CONJURO TOMADO DE LA CLAVE MAYOR DEL REY SALOMÓN
Contemplen nuevamente el símbolo, y el nombre de un Dios soberano y conquistador, al
que teme todo el universo, tiembla y se estremece, y a través de las palabras del más
misterioso de los Misterios Secretos y por su virtud, fuerza y poder.
Los conjuro nuevamente, los obligo y les ordeno con vehemencia y poder, por el más
potente y poderoso nombre de Dios, El, fuerte y maravilloso, por el que habló y fue hecho;
y por el nombre de Iah, que Moisés escuchó y habló con Dios; y por el nombre Agla, que
invocó José y fue liberado de las manos de sus hermanos; y por el nombre Vau, que
escuchó Abraham y conoció a Dios Todopoderoso; y por el nombre de cuatro letras,
Tetragrammaton, que nombré e invocó Josué y fue encontrado digno de conducir el ejército
de Israel a la Tierra Prometida; y por el nombre Anabona, por el cual Dios formó al hombre
y a todo el Universo; y por el nombre Arphetón, y en el nombre Arphetón, por el cual los
ángeles que están destinados para ese fin reunirán el universo en cuerpo y forma visibles y
juntarán a todas las gentes por el sonido de la Trompeta en el terrible Día del Juicio, y la
memoria de los malvados y los ateos perecerá; y por el nombre Adonai, por el cual Dios
juzgará toda la carne humana, a cuya voz todos los hombres, buenos y malos, se levantarán
nuevamente, y hombres y ángeles se reunirán en el aire ante el Señor, quien los juzgará y
condenará a los malvados; y por el nombre Oneiphetón,1 por el que Dios llamará a los
muertos y los levantará en vida nuevamente; y por el nombre Elohim, por el que Dios
provocará tormentas en todos los mares, de tal manera que arrojarán los peces, y en un día
la tercera parte de los hombres que viven cerca de los ríos y los mares, morirán; y por el
nombre Elohi, y en el nombre de Elohi, por el que Dios secará el mar y los ríos, de tal
manera que los hombres podrán caminar sobre sus lechos; y por el nombre On, y en el
nombre de On, por el que Dios restaurará y repondrá los mares, los ríos y las corrientes a su
estado previo; y por el nombre Messiach,’ y en el nombre de Messiach, por el cual Dios
hará que los animales combatan todos juntos entre sí, de tal manera que todos morirán en
un día; y por el nombre Ariel, por el que Dios destruirá en un solo día todos los edificios,
de tal manera que no quedará piedra sobre piedra; y por el nombre Iath, por el que Dios
arrojará las piedras una sobre de otra, de tal manera que todas las gentes y naciones volarán
de la Costa y dirán entre ellos “cúbrenos y escóndenos”; y por el nombre Emanuel, por el
que Dios obrará maravillas y las criaturas con alas y los pájaros contenderán entre ellos; y
por el nombre Anael, ° y en el nombre de Anael, por el que Dios derribará las montañas y
llenará los valles, de modo que la superficie de la tierra tendrá un mismo nivel en todas
partes; y por el nombre Zedereza, y en el nombre Zedereza, por el que Dios hará que el Sol
y la Luna se oscurezcan y las estrellas del cielo caigan; y por el nombre Sepheriei, por el
que Dios vendrá al Juicio Universal, como príncipe recién coronado entrando en triunfo a
su capital, ceñido por una zona de oro y precedido por ángeles, y ante cuyo aspecto todas
las partes del Universo quedarán confundidas y turbadas, y un fuego irá ante él, y truenos y
tormentas lo rodearán; y por el nombre Tau,’ por el que Dios provocó el Diluvio, y las
aguas prevalecieron sobre las montañas y quince codos por encima; y por el nombre Ruachiah,
por el que Dios, habiendo purgado las edades, hará que su Espíritu Santo descienda
sobre el universo y los arrojará, espíritus rebeldes y sucios seres, a las profundidades del
Lago del Abismo, en miseria, inmundicia y fango, y los colocará en calabozos con cadenas
de fuego eterno.
Por estos nombres y por todos los demás nombres santos de Dios, ante quien ningún
hombre puede estar y seguir vivo y ante cuyos nombres los ejércitos de los demonios
tiemblan y temen y se estremecen; nosotros los conjuramos además por los tremendos
Senderos de Dios y por su santa habitación, donde reina y manda en las edades eternas.
Amén.

